Durante los años iniciales del desarrollo de mi obra, enfaticé por medio de la fotografía preguntas y escenarios basados en la memoria, la relación entre el consciente y el inconsciente, los sueños y la ilusión. Basándome en esos elementos, me interesé particularmente en el azar como generador de nuevos lenguajes, la yuxtaposición entre pensamiento, deseo y recuerdo, así como en la acumulación e interpretación de estos como información.

Con las series Fotocromatosis, Consciente/Inconsciente, Paralela, Retratos Monocromáticos y Recreación Técnica indagué sobre la forma en la cual el cerebro recibe, experimenta, guarda y reproduce. En el trayecto descubrí que la imaginación y la realidad – u otras dualidades basadas en el producto tangible y no tangible del pensamiento- son dos polos entre los cuales a veces no hay distancia, y en cambio en otras ocasiones, la distancia ni siquiera aplica como elemento para su comprensión.

Más allá de las ideas y obsesiones personales que han dado lugar a mi obra, siempre me he interesado por el tiempo. El tiempo en solo algunos de sus sentidos, por supuesto. Principalmente, como elemento que define la contemporaneidad y después como realidad abstracta e insondable que afecta todas las cosas. Lo primero me ha llevado a una pasión por lo actual dentro y fuera del arte, lo digital como uno de sus componentes. Así, este lenguaje de naturaleza re-interpretativa ha hecho un corte transversal en mi trabajo, manteniéndose como subtexto en el devenir de mis ideas y acciones.

Lo segundo –la realidad abstracta e insondable- me ha llevado a convertir aquel matiz en el comienzo de una nueva etapa de creación. Y entonces, aproximándome a la ficción como punto de intersección entre imaginación y realidad he dado lugar, también, a lo literario.

Era: Fragments of an evolving landscape es el estado actual de mis ideas y además, mi primer libro de artista. En el combino mi formación universitaria y pasión de siempre por la literatura, con mis años de aprendizaje empírico y experiencial en las artes visuales y la fotografía. Los conceptos e intereses de siempre se expanden en esta historia, en la cual una inteligencia artificial nostálgica suspendida en un espacio que puede ser el futuro, entra en un monólogo sobre varios temas filosóficos y mundanos. Mientras lo hace, cumple su misión de reinterpretar la información que lleva sobre el paisaje terrestre y crear un documento de la existencia de nuestro planeta desde lo geográfico. El resultado es un diario que incluye retratos de descubridores de un nuevo paisaje digital, narrativas cortas y poéticas, así como una serie de imágenes que exploran los elementos y las realidades de la experiencia.